Origen
El carisma teresiano, originado por Santa Teresa de Jesús, se centra en tres pilares fundamentales: oración, fraternidad y misión.
Importancia
Promueve el crecimiento humano y cristiano, el diálogo fraterno y la búsqueda de la santidad en la vida cotidiana.
Organización
Se distingue por la fuerza de la comunidad, la creación de redes y la pasión por Jesús y su Evangelio.
Áreas de la Pastoral Teresiana
Área de la Fe
“Orar, amar, servir: camino de Teresa.”
Formación en la fe, oración, acompañamiento, retiros y celebraciones que fortalecen la relación personal con el Dios de Jesús.
Área Social
“Ser presencia que transforma.”
Compromiso solidario, justicia social, cuidado de la vida, conciencia ecológica y respeto a la diversidad cultural.
Área de la Vida en Pastoral
“Transformar el mundo con amor.”
Integra fe y vida cotidiana, promoviendo procesos humanos, educativos y sociales desde el compromiso cristiano.
Área Académica
“Formar mentes, tocar corazones, transformar el mundo.”
Facilita el desarrollo de competencias, habilidades, actitudes y valores desde un modelo situado, dialógico y cooperativo.
Administración y Finanzas
“Aprender para servir, crecer para amar.”
Administra con responsabilidad los recursos económicos y materiales que pertenecen a la comunidad (capilla), favoreciendo la misión pastoral.
Movimiento Teresiano Apostólico (MTA)
Dando la cara por Jesús · Creando lazos · Desde la fuerza de un sueño
El Movimiento Teresiano Apostólico (MTA) es una asociación internacional privada de fieles laicos con personalidad jurídica, que participa del carisma de la Compañía de Santa Teresa de Jesús.
Fue fundado por San Enrique de Ossó y Cervelló, sacerdote, catequista y maestro de oración, con el deseo de formar cristianos comprometidos, apasionados por Jesús y al servicio de los demás.
Escuela Teresiana para la Nueva Evangelización y Catequesis
“San Enrique de Ossó”
Es una propuesta formativa inspirada en el carisma de Santa Teresa de Jesús y en la pasión evangelizadora de San Enrique de Ossó.
Nace como respuesta a los desafíos de la evangelización en el mundo actual, formando discípulos misioneros —niños, adolescentes y adultos— capaces de vivir, anunciar y testimoniar el Evangelio con alegría y profundidad.
Promueve una espiritualidad teresiana encarnada, viva y transformadora, al servicio de la Iglesia y de la sociedad.